"Con la misma rapidez que había empezado la tormenta, la lluvia empezó a hacerse mas débil hasta que dejo de llover. Pepito se dirigió a la puerta de la calle. Quería acercarse al coche para ver quien había en su interior.Pepito abrió la puerta y salió como una bala en dirección a la plaza. Por el camino se encontró con Jorge, era su mejor amigo y vivía al final de la calle.
- ¿A donde crees que vas?. - Se oyó la voz suave de la madre de Pepito.
- Voy hasta la plaza, no tardo. - Contesto Pepito.
- Ponte las botas de agua. Seguro que toda la calle esta inundada. Y no te olvides de ponerte el abrigo y el gorro.
- No, no, el abrigo no. Hace mucho calor.
- Pepito, si no te pones el abrigo no sales de casa.
- Si mamá, ya me lo pongo. Adiós mamá, enseguida vuelvo.
Cuando llegaron a la plaza todo estaba igual. El coche parado, las puertas y las ventanillas del coche cerradas. Pepito y Jorge se acercaron lentamente. No era un coche que hubieran visto antes. Seguramente era alguien que venia de la ciudad y que con la lluvia se había perdido.
- Jorge: ¿Sabes quien va en el coche?
- Pepito: No. Desde mi casa no se ve muy bien la plaza, y con tanta lluvia...
- Jorge: Pues corramos, no vaya a ser que salga del coche antes de que lleguemos.
Pepito y Jorge se miraron. No sabían que hacer.
Atras Finalmente se deciden a acercarse al coche Volver a empezar