"Con paso mucho más lento, casi de puntillas, Pepito y Jorge se van acercando al coche hasta tocarlo. Dan tres golpes lentos en la puerta del conductor.
Pero nada. Ni un ruido, ni una respuesta. Pepito puso la mano en la puerta y empezó a abrirla.
- Hola. Ya no llueve, ya puede salir. - Dijo Jorge con mucha amabilidad
- Perdone. ¿Podemos ayudarle en algo?. - Pepito añadió
Pepito y Jorge dudaron unos minutos y se alejaron unos pasos del coche. Era todo tan extraño. De repente, Pepito se acerco al coche y abrió la puerta.
- Jorge: ¡ Que haces ! ¿Vas a abrir la puerta ?
- Pepito: Si. Puede que le pase algo y necesite ayuda.
- Jorge: ¿Y que le va a pasar ? A lo mejor se ha quedado dormido.
- Pepito: Bien, entonces que hacemos.
Para su sorpresa el coche estaba vacío. Bueno, no del todo vacío. En el asiento de atrás había un enorme paquete envuelto en un bonito papel de regalo de tonos rojos y blancos.
- Jorge: Pepito, ¿ que pasa ?. ¿Por que estas tan callado ?
- Pepito: No hay nadie. El coche esta vacío.
- Jorge: No puede ser. ¿ Estas seguro ?
- Pepito: Claro. Mira tu si no me crees. Solo hay un paquete de regalo.